miércoles, 3 de julio de 2013

Dar vergüenza en menéame

Como usuario habitual en menéame he logrado crearme un nombre gracias a mi contribución informativa y bien documentada, así como por mis serias reflexiones en mis comentarios.

Sin embargo, solo algunas veces, un erudito intelectual “like me” necesita tener otro tipo de distracciones. Con el paso del tiempo he reparado en que un pasatiempo caralludo es reírse con usuarios de esa web. Los hay de todo tipo y forma: usuarios ingeniosos, usuarios muy ilustrados (si bien estos son aburridillos para lo que nos concierne), usuarios tocapelotas, trolls del 15 e incluso algún que otro borderline.

Pero el usuario al que dedico este post es de otro palo, es la tronchadura continua, dar vergüenza a lo grande es su fuerte. Ni Ramoncín versionando a Nirvana lo hacía mejor.

Hace ya un par de meses que le descubrí y fue un amor a primera vista: era sublime verle dar lecciones de como se debe hacer un envío a usuarios 20 veces más antiguos, así, sin cortarse ná, to palante: “tu no tienes ni puta idea de hacer envíos porque lo digo yo, y si no te gusta te insulto y pongo muchos emoticonos para dar más el cante”.

 Tras esa primera toma de contacto con dicho espécimen en la jungla de pendientes decidí que iba a ser divertido y le seguí la pista. Pues ¡bingo! acerté de pleno, ni un día tardó en insultar a todo dios en el nótame. Acto seguido, debido a las protestas y negativos hacia su persona adoptó la inteligente idea (entiéndase en términos relativos, para una ameba) de cambiarse el nick y fingir ser mujer (aunque en notas la neurona le patinaba y hablaba como un tío).  Nadie sabría quien era y podría seguir dando por el culo.

En días posteriores su comportamiento y enorme ego lo llevó a conseguir el codiciado karma 20. Comenzó a vanagloriarse de ello como si fuera el tamaño de su pene en reposo y a impartir justicia divina en la cola de pendientes con sus negativos a envíos  Sus juicios de valor consistían en llamar "imbécil y mal usuario" a un pobre meneante que enviaba una noticia inocentemente sin saber que alguien había colado un PC en un manicomio. Pues bien, ese fue su  justo, predecible y patético fin.

Pero la historia no acaba ahí: como en las malas pelis, siempre hay segundas partes más penosas aún. No tardó en regresar, usando un usuario antiguo que tenía dormido, sudando en el placer culpable de su venganza, soñando con la justicia de la sangre y el fuego, preparando su escudo y su afilada Excalibur mientras preparaba un plan infalible que nunca sería destapado.

El tonto se autodescubrió en 2 días. Un usuario dormido que vuelve a tener actividad después de que banearan a un inútil, misteriosamente se comporta como dicho inútil y ataca a quien atacaba dicho inútil, tiene por fuerza que ser el inútil.

Vuelta a la rueda, a insultar y a ser puesto en evidencia, aunque en esta ocasión trae gorro de papel de aluminio incluido, pues sus grandes momentos han sido tal que así: "No sois nada sin el grupoooooo", "Karmawhoreeeeeees", "La vida no os da nadaaaaaaa", "Vuestros meneos son mediooocreeees", "que sería de ti sin tus cloneeeeeeees", "voy a contar lo que dices en privadoooooo" cuando hace apenas un mes se estaba chupando los pezones mientras proclamaba su karma 20 al viento. En fin, da miedito.

Pero ahora viene algo sorprendente, de pronto tiene la más maravillosa de las ideas: -"voy a cambiarme el nick para que no me reconozcan igual que hice la otra vez, que esta vez seguro que no se dan cuenta". ¡Pero pedazo de lechuga! ¿no ves que los historiales son públicos?

Y así estoy yo, divirtiéndome como un enano, a veces le voto positivo y todo, supongo que esos positivos confunden a su neurona principal y necesita la ayuda de su otra neurona, esa que usa para no defecarse encima, ¿pero que es un poco de mierdecilla en los calzoncillos si con eso puedes descifrar el significado de un voto?









Nota legal: este texto es humorístico y no se refiere a ningún usuario real de la web Menéame. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia.